Cuando usted se decide a adquirir una vivienda es indispensable solicitar un préstamo hipotecario en su banco porque, normalmente, muy pocas personas disponen de una suma de dinero tan alta como para pagar una vivienda sin necesidad de solicitar capital.

Así dicho tal vez parezca un proceso fácil pero no lo es y menos aún hoy en día. ¿Por qué? Porque las entidades bancarias han endurecido las condiciones de acceso tanto a créditos como a préstamos personales. Generalmente, se piden una serie de requisitos como son una nómina fija que pueda cubrir la letra mensual que se habrá de pagar al banco, no estar inscrito en ningún fichero de morosidad y, por supuesto, disponer de un aval o persona que actúe como avalista con su nómina o con su vivienda. A esto último lo llamamos aval hipotecario o garantía hipotecaria y es lo que está generando tantos problemas en nuestro país en la actualidad.

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La garantía hipotecaria puede ser nuestra nómina y la de nuestra pareja (en pocos casos esto es suficiente) pero lo que suele ser habitual es que la vivienda que compramos quede fijada como garantía hipotecaria y la de nuestros padres o del avalista que acceda a prestar su vivienda como aval. Los avales hipotecarios tienen un riesgo y es que si usted deja de pagar su letra mensual perteneciente al préstamo hipotecario, el banco tendrá derecho a embargar sus bienes y si fuera necesario continuaría con los bienes fijados como garantía hipotecaria, es decir, su vivienda y la de su avalista.

garantía hipotecaria

Este tipo de avales son la única garantía que tiene el banco de que va a recuperar el dinero prestado y por eso son tan importantes para ellos. De hecho, otro tipo de entidades como pueden ser las financieras privadas que prestan capital a través de préstamos con capital privado derivado de particulares o empresas también exigen este tipo de avales para poder acceder a su crédito.

Es importante tener en cuenta que los avales hipotecarios implican responsabilidad solidaria ante una deuda como es un préstamo hipotecario y, a pesar de que en el momento actual dispongamos de ingresos suficientes como para no dejar de pagar nuestra hipoteca, si hay que tener en cuenta que esa situación puede cambiar y que nuestro avalista puede verse perjudicado. La consecuencia es clara: puede llegar a producirse el embargo de su vivienda y de la de su avalista.

En definitiva, las garantías hipotecarias son un trámite necesario y obligatorio en el caso de que usted tenga que solicitar un préstamo hipotecario pero debe tener en cuenta la responsabilidad y las implicaciones que conlleva para usted y para sus avalistas.

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